domingo, 25 de abril de 2010

mixing up

Las renuncias, investigaciones, peticiones de dimisión, inculpaciones, exigencias de responsabilidad, etc. siguen su dramático curso (interesante será en su momento poder estudiar despacio la estrategia mediática, no para demonizar a toro pasado, sino para aprender: del enemigo, el consejo). No podía faltar las declaraciones sobre el tema de la Asociación Juan XXIII, escritas con el tembloroso pulso de una corriente de pensamiento que agoniza. Mientras --cosas desconcertantes que tiene la Iglesia católica-- va y surge en los medios la figura de Chiara Luce: un extraño ejemplo de la capacidad de donación total de un ser humano ("me ha quedado sólo el dolor, y si no puede ofrecer esto, ¿qué puedo ofrecer?”) Pecado y santidad.

Con el dictamen que trabajaron mis alumnos hace dos semanas nos anticipamos sin darnos cuenta a la movida mediática (ver este artículo y este otro, a modo de ejemplo) en torno al velo islámico, que no cesa.  El ejecutivo francés sigue empeñado en la proscripción a pesar del informe del Consejo de Estado.

La República Democrática del Congo le dice al mundo postindustrial, hipertecnologizado, racionalistorgiástico, que no necesita condones sino penicilina. Pero ¿puede ese mundo ver más allá de su fe fideística en el látex? "Ante un problema humano, los materialistas analizan la parte fácil, niegan la parte difícil y se van a casa a tomar el té" (Chesterton).

Me imagino que South Park debe llevar un tiempo en crisis de ideas racionalorgiásticas y necesita zumbarle un ratito a las religiones (ver aquí y también aquí) para salir del bache.¿Simple transgresión gratuita que al final acude al regazo contitucional de la libertad de expresión, después de embolsarse unos millones de dólares? A mí me lo parece.

Nos vamos internando poco a poco en la loca jungla de Apocalypse Now. Vueltas y vueltas. El tiempo occidental era rectilíneo. La razón instrumental y técnica comienza a curvarlo. "Debemos matarlos, debemos incinerarlos, cerdo tras cerdo, vaca tras vaca, aldea tras aldea, ejército tras ejército, y me llaman asesino, ¿cómo hay que llamarlo, cuando los asesinos acusan a los asesinos? Mienten, mienten y tenemos que ser misericordiosos con los que mienten. A esos peces gordos, les odio, ¡cómo les odio!". Es el desprecio de la razón hacia la razón misma, hasta el odio.

Tanta información bien merece ser leída escuchando el "Tokio Underground Airport" de Yoshinori Sunahara. O quizá el brillo del sol sobre el agua de aquel río de infiernos que remontaba el capitán Willard, en los sonidos de "Only Love Can Conquer Hate" de Ryuichi Sakamoto.

El himno de acción de gracias por excelencia termina así: In Te Domine speravi, non confundar in aeternum! Foto: Sant'Ivo alla Sapieza, el domingo pasado.

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