viernes, 21 de enero de 2011

el burka y la defensora del pueblo

Según la prensa, la Defensora (en funciones) del Pueblo (en funciones también, porque tal como están las cosas no puede ser Defensora del Pueblo español, sino del agregado de aquellos Pueblos que se integran temporalmente en una unidad política llamada Estado español, fin del paréntesis)  apoya la libertad de las mujeres para llevar burka en España «siempre que sea por voluntad propia y no como un elemento de sumisión al hombre», añadiendo que «otra cuestión» es cuando la limitación del uso se deba a razones de orden público.

Todo lo anterior es una sesuda conclusión de las que se clasifican técnicamente como juicios asertivos o verdades de Perogrullo. Si una mujer por voluntad propia desea vestir el burka y no hay razones de orden público (valga como expresión general) que establezcan legítimas limitaciones a la libertad, es perfectamente legal (la estética es otra cosa)  no solo el burka sino cualquier otra vestimenta que desee, sea o no de significación religiosa.

Pasemos entonces a rizar el rizo para reducir el argumento de la Defensora (en funciones) del Pueblo (que lo es en funciones) al absurdo, al absurdo de una libertad entendida en el modo liberal. ¿Y si la voluntad propia de la mujer es precisamente que el burka sea manifestación de su sumisión al varón? ¿Será usted quien prohíba la libre voluntad de la mujer con burka? Más interesante todavía, ¿puede el Estado democrático sostener legítimamente que las mujeres musulmanas llevan el burka de forma aparentemente libre, porque en el fondo lo hace como elemento de sumisión al varón (paternalismo liberal)?

Hoy es viernes y puede comprobarse que hay versiones y hay originales, cada uno con su propia fuerza. Ella Fitzgerald y  Stacey Kent.

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