martes, 2 de octubre de 2012

ni se compra ni se vende...

SANDEL, M. J., What money can’t buy: the moral limits of markets, Farrar, Straus and Giroux, New York, 2012, 244 pp.

Este es el otro libro que compré a Amazon este verano. He tardado más de lo que pensaba en leerlo, debido a la urgencia por terminar dos artículos antes de concluir el mes de septiembre. 

Sandel desarrolla aquí un tema que estaba ya presente en Justice: What’s the Right Thing to Do? (libro de gran éxito el año pasado entre mis alumnos): los límites morales de la mercantilización de la vida humana y del consumismo. El esquema es muy ameno: ejemplos reales del consumismo invasivo en la sociedad americana (no tan lejanos ahora de las sociedades europeas) y reflexión sobre la razonabilidad de esas situaciones, a partir de unas reglas básicas: si existe en esas situaciones trazas de coacción, injusticia, corrupción o degradación del sentido de esa dimensión de la vida social por su mercantilización. 

Dejar el mercado o la economía regirse por sus propias reglas —las de la ciencia positiva económica— impidiendo la entrada de las convicciones morales —que deben permanecer en la esfera privada— significa el triunfo final del consumismo, por encima de la dignidad humana. “This nonjudgmental stance toward values lies at the heart of market reasoning and explains much of its appeal. But our reluctance to engage in moral and spiritual argument, together with our embrace of markets, has exacted a heavy price: it has drained public discourse of moral and civic energy, and contributed to the technocratic, managerial politics that afflicts many societies today” (p. 14). La conclusión de Sandel engarza en cierta medida con aquella otra a la que llegaba Otxotorena (Permiso para creer: la ofensiva laicista y el futuro de la religión, Ediciones Internacionales Universitarias, Madrid, 2005, p. 140): la lógica del capitalismo encaja a la perfección con el laicismo. 

Este libro de Sandel resulta muy interesante para estudiantes del Grado en Derecho o de Economía en sus primeros cursos. Puede ser un punto de contraste oportuno para situar en su justa medida el alcance del análisis económico del Derecho.

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