sábado, 3 de octubre de 2009

sobre la universidad / concerning university



Párrafos que extraigo del discurso de Benedicto XVI en su "Encuentro con el mundo académico", Salón Vladislav del Castillo de Praga, Domingo 27 de septiembre de 2009:
"Ilustres rectores y profesores, juntamente con vuestra investigación, hay otro aspecto esencial de la misión de la universidad en la que estáis comprometidos, es decir, la responsabilidad de iluminar la mente y el corazón de los jóvenes de hoy. Ciertamente, esta grave tarea no es nueva. Ya desde la época de Platón, la instrucción no consiste en una mera acumulación de conocimientos o habilidades, sino en una paideia, una formación humana en las riquezas de una tradición intelectual orientada a una vida virtuosa. Si es verdad que las grandes universidades, que en la Edad Media nacían en toda Europa, tendían con confianza al ideal de la síntesis de todo saber, siempre estaban al servicio de una auténtica humanitas, o sea, de una perfección del individuo dentro de la unidad de una sociedad bien ordenada. Lo mismo sucede hoy: los jóvenes, cuando se despierta en ellos la comprensión de la plenitud y unidad de la verdad, experimentan el placer de descubrir que la cuestión sobre lo que pueden conocer les abre el horizonte de la gran aventura de cómo deben ser y qué deben hacer".

"Si, por una parte, ha pasado el período de injerencia derivada del totalitarismo político, ¿no es verdad, por otra, que con frecuencia hoy en el mundo el ejercicio de la razón y la investigación académica se ven obligados —de manera sutil y a veces no tan sutil— a ceder a las presiones de grupos de intereses ideológicos o al señuelo de objetivos utilitaristas a corto plazo o sólo pragmáticos? ¿Qué sucedería si nuestra cultura se tuviera que construir a sí misma sólo sobre temas de moda, con escasa referencia a una auténtica tradición intelectual histórica o sobre convicciones promovidas haciendo mucho ruido y que cuentan con una fuerte financiación? ¿Qué sucedería si, por el afán de mantener un laicismo radical, acabara por separarse de las raíces que le dan vida? Nuestras sociedades no serían más razonables, tolerantes o dúctiles, sino que serían más frágiles y menos inclusivas, y cada vez tendrían más dificultad para reconocer lo que es verdadero, noble y bueno".

Comentario en español a través de este enlace.

Excerpts from the address of Pope Benedict XVI, "Meeting with Members of the Academic Community", hold in Vladislav Hall in the Prague Castle, Sunday, 27 September 2009.

"Distinguished Rectors and Professors, together with your research there is a further essential aspect of the mission of the university in which you are engaged, namely the responsibility for enlightening the minds and hearts of the young men and women of today. This grave duty is of course not new. From the time of Plato, education has been not merely the accumulation of knowledge or skills, but paideia, human formation in the treasures of an intellectual tradition directed to a virtuous life. While the great universities springing up throughout Europe during the middle ages aimed with confidence at the ideal of a synthesis of all knowledge, it was always in the service of an authentic humanitas, the perfection of the individual within the unity of a well-ordered society. And likewise today: once young people’s understanding of the fullness and unity of truth has been awakened, they relish the discovery that the question of what they can know opens up the vast adventure of how they ought to be and what they ought to do".

"While the period of interference from political totalitarianism has passed, is it not the case that frequently, across the globe, the exercise of reason and academic research are – subtly and not so subtly – constrained to bow to the pressures of ideological interest groups and the lure of short-term utilitarian or pragmatic goals? What will happen if our culture builds itself only on fashionable arguments, with little reference to a genuine historical intellectual tradition, or on the viewpoints that are most vociferously promoted and most heavily funded? What will happen if in its anxiety to preserve a radical secularism, it detaches itself from its life-giving roots? Our societies will not become more reasonable or tolerant or adaptable but rather more brittle and less inclusive, and they will increasingly struggle to recognize what is true, noble and good."

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